Entrevista realizada a Sandra Susterman por Betina Bensignor
Revista Uno Mismo.

Betina Bensignor: ¿En qué consiste la actividad que desarrollás?

 Betina: ¿Cómo llegaste a trabajar en esta línea, por qué?

 Betina: ¿Qué diferencia tiene con un taller tradicional de canto coral?

  Betina: ¿Este tipo de sonido o vibración se podría comparar con el sonido original del que tanto hablaban los místicos de la antigüedad?

  Betina: ¿Qué vínculo tiene esta práctica con la meditación?

  Betina: ¿Hace falta experiencia previa para realizarla o condiciones específicas vocales?

  Betina: ¿Qué beneficios trae esta práctica?

Betina: ¿En qué consiste la actividad que desarrollás?

Sandra: A pesar de trabajar con diferentes técnicas, en todas y en cada una de ellas la vibración y el sonido de la voz son los protagonistas; están dentro de mí y se manifiestan en cada cosa que hago aun sin proponérmelo.
Cada ser humano, en esencia es un sonido y solo cuando podemos sentir esa música en nuestro interior nos conectamos con quien en verdad somos, pudiendo fluir y expresarnos de manera amorosa y consiente.
Por eso lo importante en mi trabajo, es que cada persona se rencuentre con su sonido original mas allá de la técnica que utilice.
Trabajar con la vibración de la voz ofrece infinitas posibilidades, la voz en si misma es una fuente inagotable de transformación personal y grupal y el hecho que una persona se de ¨el permiso¨ de emitir un sonido entregándose a una experiencia de vibración grupal, hace que tenga la mitad del camino recorrido; permitiéndole llegar sin esfuerzo y de manera consiente a conectarse con el sonido de su alma.

Betina: ¿Cómo llegaste a trabajar en esta línea, por qué?

Sandra: Mi acercamiento al sonido y específicamente a esta línea de trabajo surgió en el año 2001 a partir de una experiencia de sanación personal que realice con Foster Perry, un reconocido chaman norteamericano; donde después de terminar mi trabajo Foster le canto a mi alma para sanarla; ese fue un momento mágico e inexplicable, pude experimentar y sentir en mi cuerpo el poder transformador de la voz.
Después de cantar Foster me dijo: Tenes que tomar clases de esto porque hay música en tu cuerpo y de esa manera es como vos haces todo.
El Trabajar con el Sonido de la voz y el canto armónico, nos abre las puertas de un mundo de infinitas posibilidades, donde lo que no es necesario decir con palabras se puede decir con la vibración de la voz, solo emitiendo un sonido usando nuestra intención.

Betina: ¿Qué diferencia tiene con un taller tradicional de canto coral?

Sandra: Por lo general todos tenemos una percepción equivocada en cuanto al trabajo con el sonido de la voz.
Esto ocurre porque tenemos la tendencia de asociar el sonido y el cantar en grupo con una canción, un texto, una melodía específica, etc.
Esto es lo que pasa a grandes rasgos en un taller de canto coral donde la gente se reúne para cantar en grupo, se ordenan según sus voces, ensayan una canción que tiene un texto y una melodía especifica, entre otras cosas.
En el taller de Meditación con el Sonido de la voz, No se utilizan textos, ni melodías, ni partituras como se hace en el canto coral; solo se trabaja con la vibración de la voz; por eso el trabajo y los resultados son maravillosos.
En este taller, las personas se reúnen en grupo, sintonizan entre si y la técnica o la dinámica de este tipo de experiencia se basa simplemente en emitir un sonido que se entrega al grupo para formar un sonido grupal.
El sonido nuevo que se genera nos permite fluir a través de él sintiéndonos parte de la vibración; nos lleva a experimentar un estado de meditación y relajación profunda, pudiendo sentir que cuando cantamos el sonido no lo generamos nosotros, sino que el sonido se genera al cantar en grupo.
Este tipo de experiencia nos conecta con la vibración de la que todos  somos parte.


Betina: ¿Este tipo de sonido o vibración se podría comparar con el sonido original del que tanto hablaban los místicos de la antigüedad?

Sandra: En lo personal siento que si, ya que los resultados que se obtienen a través de la experiencia de trabajar con la vibración de la voz; la conexión profunda que se logra a nivel del alma y con todo lo que existe, no se puede explicar y solo puede ser experimentada.
Al vibrar en este sonido y ser parte de él, entramos en un lugar que esta mas allá de las palabras...un lugar donde la mente se aquieta y ya no interviene, porque este tipo de experiencia solo se puede sentir y no se puede explicar porque ya no puede ser asociada


Betina: ¿Qué vínculo tiene esta práctica con la meditación?

Sandra: El sonido de la voz nos lleva aun sin proponérnoslo por el camino de la meditación, la transformación y el crecimiento personal.
El experimentar la vibración del sonido grupal nos hace sentir que todos somos parte de un mismo sonido; permitiéndonos entrar de manera consiente en un espacio de vibración y conexión sonora donde podemos sentir que nos desintegramos para formar parte de la vibración que és, sin perder por ello nuestra  individualidad; sintiendo que hay algo mucho mas grande y solo con proponérnoslo podemos ser parte de él.

Betina: ¿Hace falta experiencia previa para realizarla o condiciones específicas vocales?

Sandra: No es necesaria tener experiencia previa ni condiciones específicas para cantar en grupo con este tipo de técnica.
El hecho de trabajar solo con la vibración de la voz, sin seguir un texto o una partitura, hace de esta técnica una practica única en si misma; solo hay que darse el permiso de entregarse a la experiencia que nos llevara a conectarnos con el sonido que és y con un mundo sonoro que nos rodea del cual todos somos parte aun sin saberlo.


Betina:
¿Qué beneficios trae esta práctica?

Sandra: Meditar con el sonido de la voz, ya sea al emitir un sonido o al cantar armónicos nos conecta con lo más profundo de nuestro ser.
Eleva nuestra vibración y nos reordena, produce cambios a nivel físico, emocional, mental y espiritual; cambia nuestra percepción dándonos la claridad necesaria para elegir solo aquellas cosas con las que queremos Sintonizar.
La experiencia de cantar en grupo nos hace sentir que todos somos parte de un mismo sonido, donde algo que parece tan simple como emitir un sonido y entregarlo al grupo, nos hace experimentar un proceso de transformación personal.
La vibración del sonido grupal nos invita a embarcarnos en el viaje de cada alma, llevándonos a los orígenes del tiempo donde no existen mas limites que los propios; pudiendo sentir y entender sin palabras que solo cuando elegimos soltar lo que ya no queremos podemos fluir y ser parte de algo mayor, una vibración sonora que todo lo abarca….